En la orientación vocacional, muchas personas esperan la respuesta correcta. Pero, en realidad, el trabajo empieza en el momento en que aparece la pregunta adecuada.
No «¿qué quiero ser?» Sino, por ejemplo:
— ¿Qué me gusta realmente hacer?
— ¿En qué tipo de entorno me siento cómodo trabajando?
— ¿Cómo prefiero conseguir resultados: mediante el análisis, la creación, la investigación o ayudando a otras personas?
Cuando aparece una pregunta así, elegir una profesión deja de ser una adivinanza. Se convierte en una exploración de tu propio camino.
