Noticias de psicología
La música no ayuda por sí sola
Ponemos música y la escuchamos casi de forma automática. Una para activarnos por la mañana, otra para calmarnos después de una conversación difícil y otra simplemente como fondo mientras trabajamos. Una melodía conocida nos acompaña durante un trayecto, mientras hacemos las tareas de casa o durante el entrenamiento. A veces incluso parece que sin música resulta más difícil concentrarse en el trabajo o en el estudio.
Pero ¿actúa la música de la misma manera en todas estas situaciones? ¿Es posible elegir una canción que necesariamente mejore nuestro estado de ánimo y aumente nuestra eficacia? ¿Y por qué una canción que nos encanta unas veces nos ayuda a concentrarnos y otras nos distrae muchísimo?
Un nuevo estudio muestra que no solo importa la música en sí. También son importantes el objetivo con el que la ponemos, la dificultad de la tarea que estamos realizando y nuestra capacidad para reconocer nuestro propio estado emocional.
El miedo y la evitación no son lo mismo
Podemos sentir mucho miedo ante una conversación próxima y, aun así, iniciarla. Podemos sentir ansiedad antes de un viaje sin renunciar a él. Pero a veces un miedo moderado nos lleva a posponer una cita, cambiar de ruta o esforzarnos por no encontrarnos nunca con aquello que nos asusta.
Parece que la intensidad del miedo determina directamente nuestra conducta: cuanto más miedo sentimos, más distancia mantenemos. Sin embargo, la relación entre la experiencia y la acción no es tan sencilla. Dos personas pueden valorar su miedo de la misma manera, pero una se acercará rápidamente a su fuente, mientras la otra se quedará inmóvil, dará unos pasos, retrocederá o se detendrá justo al final.
Un estudio de Sergio Frumento y sus colegas, publicado el 11 de septiembre de 2026 en la revista Communications Psychology, mostró que la evitación está formada por distintos elementos. Para comprenderla no basta con preguntarnos cuánto miedo sentimos ni con medir la distancia a la que nos detenemos. Es importante observar todo el recorrido —desde la primera vacilación hasta el último paso—.
Por qué sentimos que nuestra memoria está empeorando
Entramos en una habitación y olvidamos para qué habíamos ido. Pasamos varios minutos buscando el teléfono que todo el tiempo estaba a nuestro lado. Releemos un párrafo y no conseguimos recordar ni una palabra. Aparece la preocupación: antes parecía que esto no ocurría. ¿De verdad está empeorando nuestra memoria?
Este tipo de fallos también ocurre en personas jóvenes y sanas. Sin embargo, un nuevo estudio muestra que la sensación de tener una memoria poco fiable no siempre significa que hayan disminuido las propias capacidades cognitivas. A veces está más relacionada con la calidad del sueño y con nuestro estado emocional.
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Arteterapia: cómo el dibujo revela nuestro mundo interior
Probablemente todos hemos pasado alguna vez por un estado en el que sentimos que algo nos sucede, pero no conseguimos comprender sus causas. Podemos describirlo de distintas maneras: “Siento ansiedad”, “Estoy enfadado”, “Me siento mal”, pero es evidente que las cosas no siempre son tan sencillas. Detrás de esas palabras pueden esconderse miedo, resentimiento, irritación o confusión; a veces varios sentimientos diferentes o incluso todos a la vez, y no es fácil orientarse en esa mezcla. A veces resulta mucho más sencillo no intentar describir lo que sentimos, sino tratar de representarlo. Puede ser un ovillo de líneas entrelazadas, una mancha oscura, una figura extraña o una combinación de varios colores que, por alguna razón, sentimos ganas de utilizar juntos. No es necesario dibujar bien: lo importante no es el resultado, sino la posibilidad de expresar aquello para lo que no encontramos palabras. En esta sencilla idea se basa una de las vertientes de la arteterapia: el trabajo a través del dibujo...
Huida a K-PAX: La historia de un hombre que no pudo aceptar la tragedia

La mayoría de nosotros conocemos bien la frase: «El tiempo lo cura todo». Y, en muchos casos, realmente hay algo de verdad en ella. Incluso después de experiencias muy difíciles, poco a poco podemos volver a la vida cotidiana. El pasado no se puede cambiar y los recuerdos pueden acompañarnos durante mucho tiempo, pero la mente acaba adaptándose gradualmente a lo ocurrido. Sin embargo, no siempre sucede así. La película K-PAX, estrenada en 2001, cuenta precisamente una de esas historias poco comunes. ¿Qué ocurre cuando no somos capaces de aceptar lo sucedido? ¿Por qué la mente intenta a veces escapar de la realidad en lugar de enfrentarse a ella? Intentemos comprenderlo a través de una de las historias psicológicas más singulares llevadas al cine...
¿Qué importa más: las palabras o cómo se dicen?
Imagine que dos personas pronuncian la misma frase: «Me alegra verte». Una lo dice con una sonrisa, mira directamente a los ojos y transmite sinceridad. La otra pronuncia exactamente las mismas palabras con un tono seco, apenas levantando la vista del teléfono. Formalmente, ambas han dicho lo mismo, pero a una resulta fácil creerle, mientras que la sinceridad de la otra puede generar ciertas dudas. ¿Por qué ocurre esto? Porque durante una conversación percibimos mucho más que el significado de las palabras. Nos fijamos en la entonación y la expresión facial, observamos la mirada, los gestos, la postura y los movimientos, e incluso tenemos en cuenta la distancia que alguien intenta mantener con su interlocutor. A todas estas señales se las suele denominar comunicación no verbal. ¿Podemos realmente saber por el comportamiento de una persona qué piensa y qué siente?...
